jueves, marzo 26, 2020
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¿Tecnolo-Gia o Tecno-Mania?

La tecnología por si sola no basta. Tambien tenemos que poner el corazón. Jane Goodall

Por: Tita Hasbun/ tita.hasbun@gmail.com / @tita.hasbun

En estos días me escribe mi sobrina Inés Sofía, por WhatsApp: “Tita (no me dice Tia) te tengo el tema para tu próximo articulo de Sala de Espera: la inmediatez que vivimos, la gente te escribe y quiere una respuesta de una vez, no se acuerdan de que el otro día cuando para hablar con alguien, sino te comunicabas al momento y tenías que dejar mensajes, con suerte, en uno o dos días te respondían, hoy es todo para ya!”

Y pensé, y si ella, que siempre ha tenido habilidades tecnológicas, que muchas veces me sacó de apuros y manejaba con destreza esa área en todos los proyectos que estuvo conmigo y tiene estrés, ¡Ay mi madre, qué me deja a mi!

Mi generación X, de la noche a la mañana hemos tenido que hacer un cruce forzoso del mundo análogo al digital, y –muchos como yo – seguro sin pasar por ¨go¨, eso de tomar clases de Windows, excell y demás parafernalias para sobrevivir exitosamente en la navegación de la internet.

A cuántos y cuántas, como a mi, se les borró toda la escritura que le tomó un buen tiempo armar, articular, editar. ¡Zas, de repente! Si no salvaste el documento o se te trajiconeo el juicio y le diste a la tecla que no era, sí esa que reza ¨delete¨, ¡Guayyyyy mi mai! Hasta de llanto era la cosa.

Lo confieso cuando una, con más miedo que vergüenza, cada vez que en la pantalla aparecía una ventanita, y no nos atrevíamos a darle clic en OK. Si le deciamos que no, entonces se nos llenaba la pantalla de toda clase de prohibiciones y advertencias.Los que tenemos hijos millenials y post-millenials como dice Chespirito: no nos tienen paciencia, cada vez que una agonizaba atrabancada en algo, ellos con su master en emprender la huida “hacia la derecha” como el león Melquíades. Así que a la buena de Dios nos hemos metido de cabeza y orando bajito para salir a flote y que no nos tilden de dinosaurios.

Para mi ha sido un proceso de reeducación que me ha obligado a aprender o aferrarme al método de ¨déle a la tecla a ver si se salva¨, porque aún hay muchas palabras, funciones, logaritmos y ecuaciones tecnológicas que son un desafío a mi masa cerebral.

No significa que estoy en contra de la tecnología, jamás, veo su grandeza en tantos avances positivos para la humanidad. Pero creo que estamos pagando un precio un poco elevado en las relaciones interpersonales. El uso excesivo de las formas de comunicación digital amenaza con desconectar a las personas. Entonces en qué quedamos, ¿nos conectamos o nos desconectamos?

WhatsApp es una aplicación de mensajería para teléfonos inteligentes, en la que se envían y reciben mensajes mediante internet, complementando servicios de mensajería instantánea, servicio de mensajes cortos o sistemas de mensajería multimedia. Y gratis…. El maravilloso WhatsApp, que se encuentra entre nosotros y convive en el hogar, es la última moda de comunicarse entre padres-hijos-hermanos- esposos- etc, desde que abrimos los ojos hasta que el cuerpo se tire nuevamente horizontal al acabar la jornada (sino es que mandan un mensajito en la madrugada de esos que espantan y desvelan).

Esta herramienta convive en las oficinas, las instituciones, la parada de autobús, el metro, el tranvía, el avión, las tiendas, los hospitales, hasta en la emergencias hay tiempo para el chateo. A las clases de colegios y escuelas se les integra. La aplicación está latente en la cocina, se limpia, se lava, se pasea al perro, se come, se bebe, se respira, es la forma más fácil, cómoda que hasta los abuel@s y tios setentosos y ochenteros saben usar. Como militar ésta app se mantiene en alerta esperando una misión, una conversación, una respuesta inmediata: la quiero ya, está online, no me responde, mira lo vió, se puso la marca en azul, ay se fué de la línea…

Hemos cambiado las palabras por emoticones, los sentimientos por stickers, un buen chiste entre amigos por memes, frases de bondad, amor, solidaridad por monólogos…

Insisto, la tecnología es grandiosa ¡pero esto está de locos! Por eso yo trato de no caer en las redes de la tecno-manía haciendo un balance con la lectura, viendo películas, series, documentales, escribo en revistas y varias plataformas, llevo las redes sociales de nuestra empresa y siempre escuchO música. Trato de que el tiempo con la familia, mis hijos, aunque sea cada vez más espaciado que antes, intento que reinen los buenos momentos.

whatsapp Logo
(WhatsApp Inc. Fue fundada en 2009 por Brian Acton y Jan Koum, ambos ex trabajadores de Yahoo)

Estar activa con otras actividades, ya sean de mi trabajo o de ocio, reitero que valoro lo imprescindible de la tecnología para evolucionar, pero me aferro al cordón umbilical que me ata a la parte humana de la tierra para poder seguir conectada con el mundo real.

Continuará…

Nota para milenials: Leon Melquíades (Snagglepuss) era un personaje de ficción de dibujos animados creado por Hanna-Barbera que popularizó la frase “huyamos hacia la derecha” cuando estaba en problemas.

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