lunes, marzo 18, 2019
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Mary Poppins y su segunda oportunidad

La herencia del legendario personaje pasa de Julie Andrews a Emily Blunt, 52 años después de la película original

Daniel Palacios Ybarra

Poco importa cuántas veces se retransmitan, versionen o actualicen. Los clásicos siempre tendrán licencia de ser recordados y aparecer de nuevo para conquistar nuevas audiencias. Pasa en el teatro, con la obra Toc Toc del dramaturgo francés Laurent Baffie, presentada en Santiago, Caracas, Madrid y Bogotá. En la televisión, con el conocido Chavo del 8 de Roberto Gómez Bolaños; y como referencia cercana, un clásico de la literatura venezolana: Cuando quiero llorar no lloro de Miguel Otero Silva, llevado a las tablas y a la TV.

La pantalla grande también aplica muy bien eso del “recordar es vivir” para una generación actual que, aunque quiere nuevos contenidos, tiene referencias claras de títulos clave que han construido en el tiempo la reputación de la industria. Esa que devolverá a las salas de cine uno de los clásicos de la comedia musical: Mary Poppins.

Paraguas en mano, Mary Poppins pasó de las páginas de un best seller a la gran pantalla, en medio de una relación bastante áspera entre su autora Pamela Lyndon Travers y Walt Disney, quien finalmente ganó la batalla de la incredulidad de Travers, asumió los derechos de la obra y humanizó el cuasi oscuro personaje protagónico con rasgos sensibles, convirtiéndolo al final en una tierna niñera que enamoró con sus encantos a todos los personajes, incluso animales y objetos que cobraban vida, se movían, hablaban y bailaban con su sola presencia.

Sacada del libro

Pero tuvieron que pasar más de 52 años para que la película originalmente protagonizada por Julie Andrews (y ganadora de cinco premios Oscars, entre ellos el de Mejor Actriz) fuera de nuevo anunciada como la nueva apuesta de Disney, con el título tentativo de Mary Poppins Returns. Ahora, con un tren protagónico encabezado por Emily Blunt (La chica del tren, El diablo vista de Prada) en el rol principal y la destacada Maryl Streep como prima de la protagonista: un personaje inédito, que no existía en la pieza de 1964.

Al elenco se suma el actor Lin-Manuel Miranda, un joven farolero que se presenta como un aprendiz de Bert, el coprotagonista que con Julie Andrews cantó, bailó y viralizó el pegajoso “supercalifragilísticoespialidoso”. El casting también convocó al actor británico Colin Firth, un reconocido banquero que, de acuerdo con la prensa especializada, no aparecía en la propuesta de Disney pero sí en el libro original.

Queda entonces por definir la incorporación de sus primeros protagonistas Julie Andrews y Dick Van Dyke en una eventual participación especial, planteada como una deferencia de Disney con los actores que hicieron de esta obra un clásico de clásicos, pese al resquemor de su propia escritora. Medios estadounidenses señalan que la heredera de este legendario personaje, Emily Blunt, contó con la aprobación de la actriz que inmortalizó a Mary Poppins:

“El director de la película Rob Marshall me contó que vio a Julie Andrews y le dijo: ‘Esto es súper secreto, pero Emily Blunt será Mary Poppins’. Y ella respondió: ‘Oh, ¡maravilloso! Así que podrán imaginarse mis ganas de llorar’. Fue hermoso poder recibir su aprobación”, confesó Blunt.

Esta entrega no será un remake sino una segunda parte, basada en los otros libros originales de su autora Pamela Lyndon Travers, y que en vida se negó a ceder a Disney tras su inconformidad con los resultados de la obra, por considerarla ridícula y poco apegada a la original.

Se comenta que la nueva entrega de Mary Poppins estaría situada al menos 20 años después de la película de 1964, durante la Gran Depresión de Londres, con personajes que evolucionaron hasta convertirse en adultos. Son los niños Jane y Michael Banks, que antes cuidaba Mary en su rol de niñera, y que al parecer nuevamente asistirá emocionalmente tras una pérdida personal de la que todavía no se conocen detalles.

Para siempre indeleble, Mary Poppins es sin duda una de las protagonistas más sui géneris de la industria, alejada de las tradicionales princesas de Disney. Mary, en cambio, pudo cambiar paradigmas combinando claros y oscuros: la verticalidad y la irreverencia, la terquedad, la nobleza y el carisma, todo en un mismo personaje.

Adelantada incluso para su época, la película refleja los derechos políticos de la mujer de elegir y ser elegida en procesos electorales, criterio representado en el personaje Winifred Banks, interpretado por la actriz y cantante británica Glynis Jons; todo esto pese a la desaprobación de su esposo, un conservador y machista banquero londinense, que doblega su orgullo y aprende a ser mejor padre tras los valores que inculcó Mary en su familia, como niñera de sus hijos.

De lo que debe cuidarse

Alfredo Bello, autor del blog caballeroscuro50.blogspot.com, especializado en cine, señala en términos generales que la industria del cine norteamericano atraviesa actualmente una crisis de creatividad, “especialmente en Hollywood donde se ha llegado a una zona de confort”. No obstante, destaca los atributos de Mary Poppins que podrían posicionarla de nuevo como un gran éxito de taquilla y retomar la credibilidad en la industria.

“A excepción de Frozen las últimas ideas creativas de la empresa del ratón (Disney) no han sido muy rentables. Podrían pensar ellos para qué seguir invirtiendo en historias si ya se tiene una fórmula para hacer dinero. Sin embargo, con Mary Poppins estamos hablando de una pieza clásica de renombre y que traída a la actualidad causaría una enorme melancolía por el público adulto y por su puesto curiosidad para los jóvenes millennials. Es como volver a llevar al cine El Exorcista, Mundo Jurásico, ET o La Bella y la Bestia o muchas otras”, destaca el crítico de cine.

Advierte, sin embargo, los errores más recurrentes de las versiones o segundas partes en el cine. “Son demasiados diría yo, entre lo más frecuentes serian su falta de originalidad y el guión. Podemos citar Alicia en el país de las maravillas y Maléfica (por nombrar unas), que aparte de mal actuada su guión es tan flojo que causa ambigüedades y no aportan nada para el séptimo arte. A eso se le suma un conformismo en el argumento y a la hora de plantear una idea”.

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