domingo, septiembre 15, 2019
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Daniel Sarcos: El humor ha sido mi salvación

Venezolano, dominicano, residenciado entre tres países, con la experiencia de miles de millas de vuelo y “unas cuantas” horas en la televisión. Por Daniel Sarcos suspiran también un centenar de mujeres y las noticias sobre su vida personal llenan miles páginas digitales e impresas. Dice“estar pasando por una de las etapas más felices y plenas” y reflexiona sobre su carrera y su vida personal

Por Katherine Hernández —Fotografía: Bayoan Freites / Asistente de Iluminación: Jhonatan Freites

Era la Venezuela de los setenta cuando el programa más visto de la televisión venezolana “Sábado Sensacional” era conducido por Amador Bendayán “el gigante de América”; el show, con los más altos números de rating, sentaba a miles de personas a disfrutar de una de las producciones más ambiciosas de la televisión latinoamericana. Bendayán, quien lideró la animación del programa de entretenimiento desde el 1972 hasta su muerte en 1989, dibujó el camino que años después conduciría el conocidísimo Gilberto Correa y que años después trajo a la pantalla chica a un joven, nacido en Maracaibo quien actualmente bromea sobre su nombre: Daniel Enrique Sarcos Cabrera. Dice, en uno de sus monólogos, que su madre le salvó la vida porque sus hermanos contaron —en ese sentido- con menos suerte que él, y firman: TupacAmarú y otro nombre que, por lo complicado, no logro recordar.

Sarcos, quien con una carrera de más de 20 años en la animación televisiva ha arrancado risas, expectativas y suspiros, se mueve con comodidad en un camerino con luces blancas, sin maquilladores y nos saluda como si nos conociéramos de toda la vida.

Hace más de un año, lo vi en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía. Iba, al igual que yo, a tomar el vuelo 510 de Venezolana de Aviación con destino a Santo Domingo. Lo ví y pensé abordarle, quería entrevistarlo para Sala de Espera, pero pensé en la popular frase “el tiempo de Dios es perfecto” y no quise irrumpir la barrera entre sus oscuros lentes y mi aspiración de conversar con uno de los hombres con mayor permanencia en la televisión venezolana y también, uno de los que más ha dado de qué hablar.

Sarcos, a quien veíamos aparecer entre una escenografía con luces de neón y en compañía de espectaculares animadoras todos los sábados, decidió hace un par de años, salir del canal que le permitió hacer una carrera de éxitos. Uno de los pasos que dio fue lanzarse a la conquista del público dominicano —que ya lo había adoptado desde sus apariciones en “La Guerra de los sexos”- y sin lugar a dudas, lo logró.

Llegó a República Dominicana con su propio proyecto llamado “Aquí se habla español”, transmitido en principio por el Canal 9 —Color visión y que más tarde pasó al canal 7- Antena Latina. Tal y como ocurrió con Sábado Sensacional, pero en este caso los días domingo, Sarcos sale con toda la energía, entre aplausos y con ese “tumbao” propio de los maracuchos, a complacer a la audiencia.

Lo entrevistamos justo antes de comenzar uno de los shows que protagoniza en Santo Domingo de la mano de un talentoso grupo de humoristas dominicanos: Kenny Grullón, Irving Alberti y Luis José German, quien por cierto bromeaba constantemente con su compañero de tablas y quien alternaba “mentirosoooo” a las respuestas de “el Rubirosa venezolano” como lo han llamado en tierra quisqueyana.

—Sala de Espera tiene muchísimo tiempo tratando de entrevistarte. Quisiéramos consultarte si hay algo por lo que “vale la pena esperar”. ¿Qué cosas en tu vida han hecho que valga la pena?

—Muchas cosas se han hecho esperar, una de las lecciones que me ha dejado la vida es que la impaciencia no te deja nada, la impulsividad no te deja nada cuando no la administras bien, cuando lo usas para cosas positivas es otro cuento, pero gracias a Dios no he tenido que esperar tanto por cosas que he querido y se me han dado fácil, de una manera medianamente rápida.

—Estás a punto de cumplir años, ¿Dónde lo vas a celebrar?

—Sí, voy a cumplir 45 años, lo voy a celebrar aquí en Santo Domingo con mis amigos, mi familia dominicana, la familia de mi socio con quienes he compartido ya dos años, tengo muchos afectos aquí.

—Tienes una productora aquí en República Dominicana. En Venezuela pertenecías al grupo de talentos de Venevisión y en este caso la situación laboral ha cambiado. ¿Te sientes más libre, más Daniel?

—Tú sabes que siempre me han preguntado qué me ofrece la televisión de República Dominicana y siempre he contestado con la verdad: es evidente que se manejan menos recursos que en la televisión venezolana pero aquí he encontrado algo que se me hacía muy difícil en Venezuela, he encontrado libertad para hacer cosas. En Venezuela desde hace un tiempo para acá se convirtió en una especie de carrera de obstáculos hacer un programa de televisión: tienes que medir el tiempo, tienes que medir las cuñas, tienes que medir lo que dices, tienes que medir a quien puedes… es decir, una serie de requisitos que al fin y al cabo te van maniatando para que de verdad, tu mismo te crees unas barreras; aquí encuentro libertad. Pero sigo manteniendo la misma posición, aquí soy productor y dueño de mi compañía, pero en Estados Unidos pertenezco a las filas de Telemundo, entonces tengo esa dualidad.

—Leímos que tienes intenciones de comprar un teatro en República Dominicana.

—Sabes que estuve muy cerca en dos oportunidades de cerrar ese negocio porque considero que en República Dominicana hay mucho talento, estoy impresionado del talento histriónico que hay aquí. Por eso creo que debemos empezar a dar el paso de establecer un sitio donde el artista se sienta cómodo y donde el artista pueda empezar a inventar la cultura de la programación que a veces se hace difícil en nuestros países.

Al haber un sitio privado donde el artista esté invitado y de una u otra forma, asociado con nosotros, podríamos empezar a programar todo el año y empezaríamos a manejar el teatro como se maneja en las grandes ciudades del mundo, donde tienes una fecha de estreno y una posible fecha de final de temporada, pero las obras no se retiran hasta que la gente no las retira, lo mismo pasa en Venezuela, te dan el teatro por dos, tres fines de semana y resulta que a la cuarta semana la gente todavía está haciendo cola para entrar, pero se acabó. Entonces, dónde está el esfuerzo, dónde está la programación. La idea es que la gente sepa, por ejemplo, que un martes puede encontrar a un Irving haciendo un monólogo; que el miércoles puede encontrar al gordo, el jueves puede encontrar a Kenny. Eso a veces hace falta en nuestros países, y lo que más se parece a eso son los esfuerzos privados y es lo que queremos hacer pero aun no lo hemos concretado. Es un proyecto ambicioso, la intención es hacerlo desde cero.

—Hablas con mucho cariño de República Dominicana. Hay una ola de venezolanos que ha llegado a este país a hacer vida. ¿Cómo has visto este proceso?

—Lo veo desde varios puntos de vista; el positivo, porque los venezolanos que están llegando son personas dispuestas a invertir, dispuestos a sumarse a la economía, a la cultura, al desarrollo de este país tan generoso y maravilloso. Además que es fácil la integración porque los venezolanos y los dominicanos nos parecemos mucho, yo me siento aquí como si estuviera en mi ciudad: Maracaibo. En Maracaibo todo el mundo tiene un gran sentido del humor, una gran musicalidad, somos optimistas, muy “bullangueros”, somos muy parecidos a los dominicanos.

Pero desde el otro punto de vista, siento un poco de nostalgia por Venezuela, por el país donde yo me crié que era una nación receptora de nacionalidades dispuesta a recibir emigrantes, y en los últimos años, para nadie es un secreto que nos hemos convertido en un país de inmigrantes. Eso, hasta cierto punto de vista me causa dolor porque para buscar oportunidades hay quienes han tenido que irse de Venezuela.

—¿Qué extrañas de Venezuela?

—Mis afectos, mis amigos, mi familia —aunque los veo con mucha frecuencia-, extraño Maracaibo, Caracas —que se convirtió en mi casa los últimos diez años-. Pero me pasa algo particular, antes de mudarme ya estaba empezando a extrañar a Venezuela, ya no se parecía al país donde la mayor pugnacidad que había era entre magallaneros y caraquistas, donde se presentaban elecciones y la gente discutía pero sólo ese día, al final la gente seguía y nos preparábamos para otra cosa. Eso se me hizo difícil.

—Te vimos durante años participando como animador en el Miss Venezuela, haciendo que las mujeres temblaran con las preguntas. Ahora, te vemos del otro lado, recibiendo preguntas de por ejemplo, Ismael Cala o Jaime Bayly. ¿Cuál ha sido la pregunta más difícil y la más suspicaz?

—Se me hace difícil contestar cosas en las que se involucran a otras personas. A mí me pueden preguntar cosas de mí, pero que no involucren a otros. Y las más suspicaces son cuando me preguntan si es verdad lo que dicen de mí en la prensa. Durante una buena parte de mi vida traté de explicar que no era verdad, entonces me di cuenta que no tenía sentido. Ahora digo que sí, que es verdad, entonces no me creen. Es el efecto inverso. Pero, me ha pasado algo con el tiempo, cada vez tengo menos fantasmas y menos temores.

Aquí en el show, hago una pequeña versión del monólogo “Mi vida no es tan sensacional” donde aprendí mucho de mí porque entendí que una cosa es lo que eres; otra, lo que tú piensas que eres y otra, lo que los demás piensan eres tú. Cuando vives tu vida tratando de complacer todos esos frentes, se convierte en un infierno.

Durante un tiempo de mi vida, que yo llamo mi época de boxeador, donde salí a comprarme un carro llamativo y un relojote y una cadena, creo que pasaba mucho tiempo complaciendo a los demás, o comportándome como yo pensaba que debía comportarse alguien que hacía lo que yo hago, y la vida se encargó de irme dando lecciones para que me sintiera más cómodo con lo soy.

—Has dicho que eres un hombre solitario. ¿Sigues solo o hay alguien que te acompañe?

—He aprendido que mientras menos hable de mi vida personal es mucho más fácil de llevar, pero lo que sí te puedo decir es que estoy viviendo uno de los momentos más felices y plenos de mi vida. ¡Con eso te lo dije todo!

—¿Cómo es eso de viajar todos los fines de semana? No se si has visto la película de George Clooney “Up in the air”, ¿te sientes identificado con ese personaje?

—A mi no me han dado esa tarjeta todavía (ríe) pero sí tengo comportamientos compulsivos como el personaje que interpreta George Clooney porque conoces tanto los aeropuertos que… Mira, al principio era una verdadera locura, pasaba lunes y martes en Quito, el martes me iba a Miami, allá pasaba miércoles, jueves y viernes, y el viernes llegaba a Santo Domingo donde me quedaba hasta el domingo. Esos fueron seis meses donde abusé de mi condición física y adoptas algunos mecanismos que te hacen la vida fácil. Por ejemplo, hago una maleta mientras estoy hablando por teléfono contigo y no te das cuenta, sé los horarios en que los aeropuertos se ponen insoportables, sé cuál es la fila que camina más rápido, ya tengo amigos en los aeropuertos que me reconocen y me tratan con cierta deferencia, por decirla de alguna manera, trato de evitar ponerme en la fila de la gente mayor de edad porque son muy meticulosos para quitarse todo el asunto, ya no me preguntan ni lo que voy a tomar en los vuelos.

—¿Ya te hacen el desayuno en la mañana?

—Eh… Todavía… (Risas) Lo del desayuno fue un decir. Es que, lo decía en esa entrevista con Luz García, todas las mujeres quieren un príncipe azul pero no todas están dispuestas a comportarse como unas princesas. Yo digo que hay un poco de egoísmo de parte y parte. Me doy cuenta que a veces parecemos un par de extraños jugando al póquer y todo se echa a perder.

Por eso digo que si un hombre puede ser lo suficientemente hombre como para trabajar, mantener su hogar, ser generoso y además ayudar a su esposa, no permitir que lave un plato o tener un detalle que históricamente le pertenece a la mujer, creo que la mujer también debería sentirse tan segura de ser profesional pero también, cuando se rompe el botón de una camisa, arreglarlo.

—¿Cómo ves el humor? Ha tomado parte importante de tu vida…

—El humor ha sido mi salvación. En los peores momentos de mi vida, me ha salvado el humor y ha sido tanto, que lo convertí en parte de mi vida y de mi negocio. Como decía el personaje de “En el lado oscuro del corazón”, yo puedo perdonarle cualquier cosa a una mujer, menos que no sepa volar. Yo puedo perdonarle cualquier cosa a una mujer, menos que no tenga sentido del humor.

—Nos dices que no te gusta hablar de otros, pero queremos que nos describas muy brevemente a un grupo de personas que han estado alrededor de tu carrera.

Viviana Gibelli: una gran trabajadora

Irving Alberti: un talento extraordinario

Maite Delgado: una persona entrañable.

Kenny Grullón: ¡Wow! Kenny es un loco maravilloso a través del cual he conocido más al dominicano.

Osmel Sousa: ¡Osmel! Uno de los mejores compañeros de copas y gastronónomicos que se pueden tener.

Winston Vallenilla: Winston, casi no lo conozco pero me parece un tipo bien intencionado, chévere.

Ismael Cala: Ismael tiene una de las sonrisas más arrolladoras que he conocido en mi vida.

Chiquinquirá Delgado: (suspira) Ay tan bella, le estoy muy agradecido porque me ha dado uno de los regalos más bellos: mi hija Carlota. Pero la podría definir, a Chiquinquirá, como una mujer imparable.

Datos Biográficos

Debutó en la televisión regional venezolana con el Magazine ¨TV Action¨.

En 1994 se convirtió en el presentador del programa ¨Frecuencia Latina¨ trasmitido a nivel nacional por el canal del Estado. Dos años después, fue firmado por Venevisión para animar el programa intercolegial ¨Mega Match¨.

Por doce años (1997- 2009) fue el animador del programa “Súper Sábado Sensacional¨.

Debutó en 1998 como cantante de salsa grabando un disco para la compañía Hecho a Mano, cuyas regalías fueron destinadas a favor de la lucha de niños infectados por el virus del HIV.

Del 2004 al 2009 fue el animador junto a Maite Delgado del certamen Miss Venezuela.

En 2004, fue invitado a participar en la conducción del programa ¨Anda Pal Cara¨ de la cadena Univisión.

Fue animador invitado de Miss Mundo Puerto Rico.

Ha conseguido los siguientes premios: El LatinPride de Boston (2010), Presentador del Año por la A.C.E (Asociación de Críticos del Espectáculo de Nueva York 1999), Premio Nacional Casa del Artista, Mara de Oro, Cacique de Oro, y la Orquídea de Platino a petición del público en el Festival de la Orquídea de Venezuela, entre muchos otros.

En el año 2005 incursionó en la actuación, protagonizando el musical infantil ¨La Cenicienta¨.

En el año 2006 debutó en el cine con el filme ¨Un macho de Mujer¨,

En el 2009 escribió y produjo su propio monólogo: ¨Mi vida no es tan sensacional¨

En los últimos años animó en Quito Ecuador el programa de concursos ¨El Familión Nestlé” emitido por Gama TV y TC Televisión.

En República Dominicana mantiene el programa dominical ¨Aquí se habla español¨

Desde febrero del 2011, Daniel Sarcos forma parte de la familia Telemundo y conduce el programa matutino ¨Levántate¨

Fue seleccionado para fungir como animador de los Premios Billboard a la Música Latina.

Recientemente, volvió con éxito a la actuación con el monólogo “Divorciarme, ¿yo?”, con cuatro funciones a casa llena en el club nocturno Maunaloa en Santo Domingo, República Dominicana.

Tiene dos hijas: María Victoria y Carlota Valentina.

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