domingo, noviembre 18, 2018
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Elaine Féliz “Hackeando el sistema”

Por Katherine Hernández – @kathernandez / Fotografía Alan Paredes

Con los ojos bien abiertos esta profesional de la comunicación se ha entregado por completo a la educación sexual y a la construcción de género de adolescentes, un reto que la ha llevado a desafiarse a sí misma y a emprender de la mano de los suyos una serie de proyectos que son tan necesarios como loables.

“Sin café yo no puedo arrancar el día” fue la frase que siguió a un abrazo cariñoso que Elaine Feliz me dio cuando me recibió en su hogar un día de esos en los que el sol de Santo Domingo vibraba hasta en los rincones más oscuros.

En esta entrevista, que fue más una conversación distendida, Elaine me revela episodios dolorosos, hay entre las líneas suspiros dolorosos, sonrisas acompañadas de comprensión y muchos puntos y seguido. Elaine es a una de esas personas que admiro, que valoro por su capacidad de trabajo y su mirada sensible sobre asuntos complejos.

Con la naturalidad que la caracteriza, me contó durante aproximadamente una hora sobre distintos hitos y sobre todo, sobre los retos que la han llevado a “hackear el sistema”. No, no es un asunto de rebeldía ciega, es una convicción que cura porque el aprendizaje sana y como dicen algunos filósofos, el conocimiento nos hace libres.

La experencia Rexpuestas

Rexpuestas se inició en 2008 como una revista dedicada a abordar distintos temas sobre la sexualidad desde el punto de vista educativo. Con una calidad muy cuidada Féliz y un equipo de profesionales gestionaron este medio impreso de alcance nacional que trascendió la frontera del papel y que invitó a muchos a reflexionar sobre lo que se consideraba tabú.

—¿Cómo surgió la idea de Rexpuestas?

—Nosotros cuando eramos agencia publicitaria y manejabamos sobre todo productos farmacéuticos no encontrábamos medios serios, idóneos para eso. Había mucha moda, entretenimiento, entoces dijimos que necesitábamos hacer un medio relacionado a salud. Hicimos un estudio de mercado y nos dimos cuenta que a la gente le interesaban tres temas: moda, entretenimiento y sexualidad. Sexualidad no estaba cubierto, pues había era morbo pero no había prevención ni educación sexual y aquí se dice que somos el quinto país con la tasa más alta de adolescentes embarazadas, para mí somos el primer país.

—¿Por qué?

—Por la cantidad de embarazos y abortos que no se registra, yo entiendo que si no somos el primero somos el segundo. Nos acercamos a los organismos que tienen años trabajando como Profamilia, el Fondo de Naciones Unidas y nos dijeron que era muy necesario, por eso empezamos en 2008 Rexpuestas. Pero tuvimos la respuesta que la gente no entendía que nosotros íbamos a hablar de educación sino que pensaban que íbamos a promover las relaciones sexuales y ahí nos dimos cuenta que era una necesidad, que la gente entendiera que la educación sexual es un derecho humano y una deuda política. Yo comienzo a intervenir pero como editora en jefe, asesorando a especialistas, aplatanar la información y comencé a investigar, el tema me apasionó. Cuando empezó era un negocio y ahora es mi pasión, ahora mismo yo me muevo por este tema porque ya he entendido cómo se puede salvar una vida en un momento oportuno. A partir de ahí las universidades nos empezaron a llamar y yo iba con los médicos, empezamos a ver el impacto y me dije “yo quiero hacer eso”.

Duré tres años organizando jornadas y viendo que educadores sexuales conectaban, por ejemplo el Dr. Fernando Santamaría y el Dr. Miguel Suazo, decidió entonces entrenarme formalmente a través de cursos virtuales porque aquí no hay. Me llamaron de FLACSO Argentina porque el Fondo de Población me propuso como país para hacer el postgrado. Ya Nuria nos llama y nos propone estar en televisión nacional, y vimos el impacto porque con eso llegamos a Pedernales, a Elías Piña.

Hackeando el sistema

“Yo también era machista, todavía lo soy” me lo asegura una de las mujeres menos machistas que conozco, y empiezo a cuestionarme sobre mi posición al respecto, sobre esas normas que parecen haber estado ahí desde el inicio de los tiempos. El machismo no obra por la fuerza, es un modo de ver el mundo impuesto por personas a las que queremos y respetamos pero sobre todo es tan restrictivo que ni siquiera nos damos cuenta que lo somos hasta que se disparan algunas alarmas. Elaine Féliz ha llevado adelante esa “ambulancia” con la que alerta sobre cómo el machismo, un tipo de discriminación, nos resta tanto a hombres como a mujeres posibilidades infinitas en la construcción de una sociedad más justa.

—¿Cómo que eres machista Elaine?

—En la medida en que he ido trabajando, yo misma me ido deconstruyendo, me he ido dando cuenta de situaciones que yo manejo aprendidas de una cultura sexista en la que era parte de un sistema que me decía cómo tenía que verme, cómo tenía que hablar, actuar y me di cuenta que tenía que trabajar ese mensaje con la población para que se diera cuenta que estamos en una matriz que nos manipula y que, lamentablemente, hombres y mujeres somos víctimas. Nos miden; en el caso de las mujeres, por el tamaño de la cintura y; en el caso de los hombres, por el tamaño del pene.

Es difícil porque es como la sangre que tienes y que digas ya no la quiero roja. Toma mucho tiempo deconstruirte, muchos libros, mucha lectura y viajar mucho para saber que está mal decirle a un niño ¿cuántas novias tienes?, está mal que una mujer tenga que salir maquillada para ser valorada o que tenga que estar a dieta porque si no, el esposo la deja. Comenzamos a entender que la construcción de género es una actuación, como seres humanos tenemos un potencial tan chulo independientemente de nuestros genitales que se coarta porque la sociedad te dice hasta aquí puedes llegar porque eres mujer.

—Si tuviéramos que valorar en República Dominicana la conciencia de género y sobre la sexualidad, ¿en dónde estamos parados?

—En el foro del postgrado que hice en Argentina habían representantes de unos quince países hispanohablantes y cada vez que la doctora solicitaba lo que se estaba haciendo en los países en el tema de género o sexualidad yo como país no tenía qué mostrar. Eso fue hace un año y medio, yo me deprimí, me dió duro porque hay muchas leyes pero ninguna se cumple en materia de derechos humanos y derechos sexuales reproductivos.

Los países tienen sistemas de discriminación, hay cinco grandes sistemas, hay países que tienen dos o tres; en República Dominicana tenemos los cinco. En cuanto a sexismo, que al final se traduce en discriminación, nosotros estamos en pañales. Del 1 al 10, en 1.

—Hablemos de Elaine Féliz. Decidí hacerte esta entrevista, entre otras cosas, porque he visto a jóvenes y adolescentes apasionarse con tu trabajo y seguirte así como siguen a cualquier artista del entretenimiento. Eres para ellos como una maestra

—El público que más me gusta son los adolescentes porque estamos en una sociedad adultocéntrica, que es también un sistema de discriminación. A ellos se les considera dependientes, son invisibilizados pero tienen un gran potencial, tienen cerebros amobladísimos porque son la primera generación que tiene tanta información pero no tiene la voz. Los ven como una generación perdida pero yo me construyo con ellos porque con ellos también se aprende. Ellos son mi gasolina.

—¿En alguna oportunidad te has quedado sin respuestas ante tantos escenarios complejos?

—El abuso sexual. Para mí es muy difícil porque yo fui abusada, entonces es un tema que me toca, que toca teclas que aunque yo haya sanado es imposible poder manejarlo de una forma lo más transparente. También el tema del embarazo porque yo tengo una hija y tengo varones, y cuando veo el escenario de adolescentes desesperados porque viene un bebé y no saben qué hacer con sus vidas, veo a mis hijos. Son dos temas que no me dejan sin palabras pero me tocan emocionalmente, yo sé lo que tengo que hacer pero ahí se vincula mi parte emocional, porque a nosotros nos entrenan para mantenernos alejados de los casos para poder ayudarlos.

Me ha pasado cuando me tocan grupos en zonas muy vulnerables que luego de la jornada tengo que durar un tiempo fuera, eso es lo más fuerte. Para ayudar a otro tienes que introducirte en su dolor para no juzgarlo y entenderlo, entonces eso hace que como humano a uno le afecte.

Entendiendo el abuso

Para un adolescente quizás compartir con una profesional como tú una experiencia de abuso sexual puede ser difícil pero quizás para un adulto es mucho más complejo, asumir que uno fue abusado.

Te toma tiempo (suspira) poder entender el abuso, porque vivimos en una sociedad que normaliza el abuso. Nosotras, las mujeres “estamos para complacer” y lamentablemente los hombres se ven como animales sexuales. “Que esa niña estaba ahí e imagínate, que ese hombre no se controla, que ese hombre estaba borracho”. Todas esas cosas hacen que te tome años decirte a ti misma: “¿Ven acá, me abusaron?… Ese momento es una bomba, porque es todo lo que rompe tu dignidad, ese es el escudo que tenemos. Cuando las personas hablan y dicen lo que sienten, logran respetar esa dignidad y dicen “me desahogué”. Una persona abusada no lo puede hacer, por eso es la víctima. Pero si no sabe que es la víctima y es culpada porque dicen que ella no reaccionó, la vuelven a abusar.

En el caso de las mujeres, que así como yo muchísimas, fueron abusadas cuando fueron niñas, nosotras no tuvimos una educación que nos dijera: esto es abuso, si te pasa esto es abuso. Entonces cuando ahora crecemos y entendemos, entonces nos da muy duro porque comienzas a culpar a tu mamá, a culparte y eso te crea un remolino interior que te toca sanar, perdonar y perdonar el escenario porque al fin de cuentas es la única manera con la que puedes seguir. También ayudar a otras mujeres a que no vivan esa situación.

—En RD, personas que rompen paradigmas. ¿Te sientes a veces incomprendida?

—No, la gente me expresa mucho agradecimiento y respeto. Lo que sí he entendido es que esa rebeldía de a veces no poder decir o hacer porque quizás la sociedad no está lista, es entender que no podemos juzgar porque no puedo pedirle que entienda lo que yo entiendo porque he buscado esa información y me he salido del molde en donde nos tienen metidos. Sería injusto decir que me siento incomprendida, mi trabajo es hacerlos entender lo que ya yo comprendí.

La escuela no está funcionando, el gobierno debe tener políticas públicas que le den mayores oportunidades a los adolescentes de ver más allá del dinero, que entiendan que ser exitosos no es tener una jeepeta tal, o tener el trasero de tal tamaño y cantar plebería.

En mi caso la apuesta es a hackear el sistema en el medio, que entendamos que nuestro comportamiento no lo puede medir el gobierno ni lo que aprendí en mi casa, por primera vez tenemos información que nos llega por todas las vías, abramos la mente.

—Elaine, ¿qué hago si mis hijos están siguiendo y escuchando a los artistas urbanos cuyas letras son una oda al machismo y a los antivalores?

—Una de mis herramientas es meterme en su mundo y aportar con eso que ellos tienen. Debemos preguntarles qué opinan ellos de esa música y consultarles si creen que lo que dice esa música es un modelo a seguir porque al final todos oímos música basura y nosotras no somos mujeres que somos unas locas, pero tuvimos familias detrás que imprimían valores. Mientras la música sea un entretenimiento y esas letras no calen en tu personalidad, no hay problema. El asunto es que tenemos familias ausentes y con esos muchachos sí tenemos que trabajar, pero no para decirles que la música es mala sino que la música no es lo que ellos pudieran lograr. No se puede venir con guerras, al contrario, báilalo, escúchalo y enséñales que eso es ciencia ficción, es una pantalla.

Los adolescentes me lo dicen: “Elaine a quién voy a seguir si mi papá no existe, si mi mamá vive borracha, si vivo en un entorno en donde lo que hay es droga”. En la adolescencia y en la infancia yo necesito un modelo porque estoy en construcción. El gobierno tiene una responsabilidad, y no es sólo el gobierno, es que tenemos una deuda como Estado, como sociedad de poder ofrecer un mejor entorno para nuestros adolescentes.

—Las nanas… ¿Qué puedes decirnos sobre las nanas?

—La nanas son maravillosas pero con la nana pasa lo mismo que con la música. El trabajo está en que las madres entiendan que las que están criando son ellas. Pasa que inmediatamente las madres delegan el modelo de crianza a la nana y tenemos entonces el mismo efecto que con la música.

Vivimos en una sociedad esclavista, donde para ir al súper tiene que haber un muchacho que te lleva las fundas al carro. Estamos acostumbrados a “tener sirvientes” y a pagar por eso. Ahí estamos hablando que el clasismo hace que al tener una nana yo tenga un upgrade en el nivel de madre porque “yo puedo tener una esclava”. Ahí hay un tema porque entran los derechos de ellas, de las nanas, porque ellas deberían ser una ayuda más no una esclava. ¿Cuáles son sus derechos? Eso es un tema poco visibilizado.

—¿Qué pasa con la madre que se cuestiona sobre el cariño que sus hijos le expresan y le tienen a sus nanas?

—Las relaciones de amor se construyen, no basta con parir. La nana está haciendo su trabajo y las nanas buenas se vinculan de una forma positiva con los niños. Eso hay que agradecerlo porque tener a una buena nana en una sociedad como esta, es una joya. Siempre le pregunto a las madres, ¿realmente necesitas a la nana el fin de semana? La respuesta suele ser que quieren descansar. Sí, pero yo sugiero que en este momento de tu vida no descanses. El problema es que estamos en una generación de todo fácil.

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