sábado, noviembre 9, 2019
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Freddy Ginebra El embajador de la ciudad

Por Katherine Hernández – @kathernandez – Fotos Erika Santelices / erikasantel@gmail.com

Freddy Ginebra es una de esas personas que te conquista por su espíritu noble, por su divertida forma de ver la vida y porque parece que sus años en vez de restarle, le agregan vitalidad. Freddy, a quien muchos llaman el duende de la Zona Colonial, es quizás uno de los mejores embajadores que tiene la capital primada de América.

Hace 45 años fundó Casa de Teatro, un espacio obligatorio para los que aprecian el arte, la música y la cultura. Desde ahí, y con mucha entrega, este hombre planta cara a lo impersonal, en este lugar todo es personal. La gente se ve a la cara, se brinda con buen ron, se comparten ideas y no se rechaza a nadie. Casa de Teatro acoge al turista y al local con el mismo cariño, pero si usted se tropieza con Freddy, le aseguro que su noche será de las que no se olvidan.

Como este es un especial de Santo Domingo y su gente era casi una obligación tener a Freddy Ginebra como portada y hablar con él sobre esta ciudad que nos enamoró a él, a mi y a millones.

–Hablemos de la ciudad Freddy. ¿Cuál es tu perspectiva sobre ella?

–Santo Domingo es una gran ciudad, lástima que tenemos el problema del transito, pero tenemos muchísimo que ofrecer, entre ellos un gran tesoro que es la Ciudad Colonial que todavía no ha sido explotada como debe ser. Me imagino que poco a poco, con lo que se esta haciendo para hacerla mas asequible a los turistas tendremos más ventajas sobre otras ciudades del Caribe.

Esta ciudad compite con muchas ciudades latinoamericanas, yo he tenido la oportunidad de viajar mucho en los últimos años y, a veces uno tiene el complejo de que su ciudad no está a la altura de las demás. Santo Domingo en los últimos diez años se ha transformado en una gran ciudad. Creo que con los cinco millones de habitantes que creo que tenemos ya, se trata de una ciudad cosmopolita tiene todo tipo de ofertas en gastronomía, aquí consigues la mejor comida en el lugar menos sospechado. En cuanto a la cultura, últimamente la explosión teatral nos ha puesto en el mapa, hay cinco opciones en un fin de semana, independientemente de otros espectáculos musicales. Nadie se aburre en Santo Domingo.

–La zona colonial es una joya que ha estado en constante cambio…

–Ahora precisamente con un nuevo préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo BID, se harán otras transformaciones en la zona. Yo sueño con que se multipliquen los parqueos que es necesarísimo para que la gente quiera ir a la zona porque no hay donde parquear, ya eso está en manos del alcalde, me imagino que estará tomando medidas muy serias. Estamos quitando los cables de las calles, ya hay algunas que se pueden ver como Cartagena que no tienen tendido eléctrico. Hay mucha seguridad, el sistema de cámaras está operando, hay nuevos restaurantes. Tiene una vida nocturna sabrosísima con más de 45 bares que puedes alternar, tiene cuatro teatros (Las Máscaras, Guloya, Casa de Teatro, Microteatro), galerías de arte como la de Amaya Salazar, la misma Casa de Teatro, Mamey, entre otras. Es fascinante caminar por la zona, la oferta está, incluso si eres religioso tienes las iglesias más bellas en un círculo muy pequeño. El Clúster de Santo Domingo tiene siete diferentes tours (cultural, arquitectónico, entre otros). Tenemos de todo, necesitamos mucha promoción.

–Si tuvieras que hablarles a turistas sobre la zona. ¿Qué les dirías?

–La zona tiene una cantidad de restaurantes buenísimos, con todas las alternativas como el Mesón de Bari de comida criolla, o Pat’e Palo, o Lulú, ahora mismo hay un chef que acaba de abrir en la 19 de marzo su casa con un portón rojo. Hay comida peruana, francesa, haitiana -hay uno muy bueno en Las Mercedes-. La zona tiene todo el encanto, el turista tiene donde escoger, al borde del mar, tiene todos los requisitos.

–¿Qué opinas sobre la campaña contra el turismo que se desató hace unas semanas? ¿Hubo mala intención?

–Definitivamente creo que sí, que hubo mala intención. Yo no soy político, pero creo que fue hecho con algo de eso atrás. En todas las ciudades del mundo hay incidentes con turistas y este es el país que menos tiene. Yo conozco ciudades que tienen un alto average de crímenes con turistas, aquí no. Creo que el gobierno hizo una gran labor porque no se durmieron, hicieron ruedas de prensa, la asociación de hoteles dio el grito de alarma. Todas las medidas fueron tomadas.

–¿Cuáles son tus rincones predilectos de la ciudad?

–Para mi naturalmente Casa de Teatro, el malecón y ahora el Monumento a Fray Antón de Montesinos que lo acaban de restaurar con su playa. Ahí hay un restaurant que se llama M7 que tiene una vista a la desembocadura del río y ver los atardeceres ahí es fascinante. La misma Catedral, frente a ella hay un museo del ron. El Conde de Peñalba, sentarse ahí es delicioso tomarse un café. Yo tengo medio siglo en la Casa y soy un enamorado.

–¿Si tuvieras que describir a tus nietos Santo Domingo en una postal?

–Es la más bella del mundo. Yo no soy objetivo, cuando estás enamorado no eres objetivo. Entiendo las deficiencias que tiene y lo que nos falta, pero las veo poco. Yo soy un problema cuando describo a mi país. Es más, yo me considero un embajador del país porque cuando hablo, hablo con el corazón en la mano y soy un hombre enamorado de las montañas, de sus ríos, del dominicano que pienso que es un ser muy especial. Yo lo vivo diciendo por todos lados.

–Sigues apostando a Casa de Teatro. ¿Qué es lo mejor y lo peor que te ha dejado esa experiencia?

–Lo mejor que me ha dado Casa de Teatro es que ha mantenido joven. Soy, a pesar de mis 75 años, un hombre joven de espíritu. Mis amigos tienen 23, 24 y 25 años, yo me renuevo cada mañana y vivo rodeado de los profetas del universo que son los artistas, que son los que nos crean senderos de luz. Imagínate mi dicha, estoy en el volcán de la creatividad, cada día llega alguien nuevo y para mí es una gran oportunidad tenderle la mano para que pueda convertirse en el artista que soñó ser.

Lo peor, la parte del dinero, a veces se me hace difícil seguir soñando, Casa de Teatro que no es un negocio particular sino una fundación, cuesta mucho mantenerla en pie. Pero yo no me canso de pedir porque es para dar. Me apoyan mucho, no me puedo quejar.

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